Paisaje sonoro
Cuando empecé a salir con mi novio se fue un par de días de viaje a un lugar en la montaña. No hablábamos mucho durante el día, pero en las noches me enviaba soundscapes, composiciones cortas en las que mezclaba sonidos que había grabado durante el día. El sonido del agua cayendo en cascadas, la lluvia, los insectos en las noches, pájaros, risas y conversaciones entre él y su hermano, un registro sonoro para contarme de sus días. Mientras le daba vueltas a los inmensos corredores del Salone del Mobile en el área de oficina y mobiliario vi el siguiente copy en uno de los stands: we create better soundscape. El stand tenía páneles, sofás y un pod — un cubo insonorizado a escala humana con una puerta de vidrio y un hombre adentro hablando ‘can you hear me?’, leí en sus labios.
Mi proyecto actual (Softly), busca el punto de encuentro entre la intimidad, el diseño y el bienestar. La primera hipótesis que tengo es que el sonido une estas tres esferas, por eso me atrajo el stand de Abstracta, una empresa sueca dedicada desde 1972 a la creación de soluciones acústicas o como lo llaman ellos better soundscapes.
El diseño acústico se usa por lo general en estudios de música, auditorios, teatros, cines, listening bars y cada vez más en oficinas y restaurantes. Nunca lo he visto referenciado, ni siquiera en esta feria, para espacios de intimidad, como una habitación. Qué gusto sería tener una conversación antes de dormir o hacer el amor con la seguridad de no escuchar lo que pasa afuera (absorción de sonido exterior); tener la tranquilidad de que no se escuche afuera lo que pase dentro de la habitación (absorción del sonido interior); poder escuchar solo los sonidos realmente relevantes del otro lado de la puerta (atenuación); o que no haya eco (difusión).
Para lograr estos paisajes sonoros se necesitan objetos. Abstracta, además de paneles y paredes, presentó un sofá, lámparas, pods y obras de arte; objetos todos que cumplen una función estética y acústica. La idea del sofá me recordó a Nina Masó de Santa & Cole: “Ahí está la búsqueda: una buena idea que alegre nuestra manera de vivir”. No sé si empresas como Abstracta puedan o quieran explorar el espacio íntimo, tal vez es ahí dónde mi búsqueda pueda encontrar una buena idea.
Además de esta frase de Nina Masó, también me traje de Santa & Cole un sobre que dice Light, crossing the pupil, opens a window to another world. Para mí, ellos, junto a Marset y David Pompa, lograron unir el universo del producto con una narrativa sensible e íntima, dándoles a las luminarias un valor adicional intangible. En las tres resalta el trabajo editorial en sus libros-catálogos.
Si la intimidad contemporánea fuera una luminaria para mi sería la Circus de Vibia, la versión de volumetric diffuser. Por un lado, la esfera, que creo será un staple de nuestros tiempos, comunica unión e intimidad; por otro, la luz dinámica, el tunable red en el que se puede ir de un rojo profundo a un rojo sutil, amplifica el espectro visual en el que podemos vernos, suavizando las pieles y creando figuras sensuales. También presentaron un juego similar con Circus en la versión de luz reflejada, creando una atmósfera que invita a derretirse en un sofá. Incluiría en la misma la lámpara portable Salt de Grau tal vez para una intimidad más tímida: no es un mensaje directo, pero sí una invitación al juego.
Después llegué a las cadenas de LAMPE C diseñada por Thierry Dreyfus. Me transportaron a la película Eyes Wide Shut, que pese a los intentos de varios directores, ninguno ha logrado estilizar las orgías tanto como Kubrick. De este nivel creo que es la LAMPE C, que con su gran dimensión y su audaz uso del material logra estilizar un fetiche.
A la hipótesis inicial del sonido como punto intermedio entre la intimidad, el diseño y el bienestar, se le une la iluminación. Ambas son imposibles de ignorar, ambas son complejas de identificar para los ojos y oídos inexpertos. Volviendo a Nina Masó, las buenas ideas buscan un mejor vivir, el diseño de iluminación y el diseño acústico, también.

